Sarampión: los costos de la globalización

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Por: Dra. Nelly Baeza / directora Centro de Salud Pública U. Central

Las siete personas notificadas con sarampión en la Región Metropolitana encendieron rápido las alarmas, decretándose alerta amarilla en toda la red asistencial. La alerta amarilla significa la adopción de medidas especiales en los servicios de urgencia públicos y privados, SAPUs, SAR y CESFAM, tales como: aislación del enfermo en caso de sospecha; detectar y notificar a la autoridad sanitaria ante un paciente sospechoso y realización de toma de muestras; en la consulta de triage, pesquisar si un usuario febril realizó visitas al extranjero, entre otras, con una amplia difusión en medios de comunicación.

Si bien el sarampión es una enfermedad que en Chile fue eliminada hace más de 20 años, gracias a la incorporación de la vacuna al Programa Nacional de Inmunizaciones, los procesos de traslación humana, fruto de la globalización, han ido relativizando este concepto. Por un lado, tenemos los cambios migratorios a los cuales se ha enfrentado nuestro país y que, en esta situación en particular, han gatillado la aparición de los casos de sarampión, por viajeros que han contraído la enfermedad en otros países. Y, por otra parte, están los miles de chilenos que, con más posibilidades de viajar que hace dos décadas, también pueden ser vulnerables a contraer la enfermedad y propagarla. Esto último, más específicamente, para los nacidos entre 1971 y 1981, que sólo recibieron una dosis de la vacuna Tres vírica, que protege contra sarampión, rubéola y parotiditis. Ahora bien, la gran mayoría de nuestra población está vacunada o tiene las defensas que le provocó la enfermedad.

El sarampión es un virus respiratorio que tiene la particularidad de ser altamente transmisible. En palabras simples, un individuo puede llegar a contagiar hasta 18 personas. De ahí que la autoridad sanitaria ponga énfasis en la vacunación, por ejemplo, en la población migrante que no haya sido inoculada en su país de origen o quienes no recibieron la dosis recomendada en la década del 70. Con todo, la vacunación es una herramienta altamente efectiva para reducir e, inclusive, erradicar enfermedades infecciosas, en especial con el virus sarampión que afecta principalmente a los seres humanos

Lo cierto es que, tanto para el sarampión, como para otras enfermedades infecciosas y transmisibles, la Cordillera de los Andes ya no es garantía de protección y aislamiento para evitar que lleguen éstas a nuestra tierra.

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