Cómo educar a un niño con Síndrome de Asperger

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Menores con dificultades para interactuar socialmente, “no adecuados” emocionalmente, que hacen interpretaciones literales de lo que se les dice, reiterativos en sus rutinas, con un hablar peculiar -demasiado formal y/o monótono-, uso restringido de gestos, mirada peculiar y rígida, sensibilidad inusual a ciertos estímulos sensoriales de luz, sonidos o texturas, son algunas de las características que presentan quienes tienen Síndrome de Asperger.  Trastorno del Espectro Autista (TEA), esta afección tiene una prevalencia de 3,6 por 1.000 niños en edad escolar, siendo más frecuente en hombres que en mujeres, en una relación de 4 a 1.

2 de abril de 2019 –

Dentro del Trastorno del Espectro Autista se encuentran el Autismo, el Síndrome de Asperger y otros cuadros clínicos que antes se llamaban trastornos generalizados del desarrollo. “El Síndrome de Asperger corresponde al espectro autista de alto rendimiento cognitivo. Comparten con el autismo muchos signos y síntomas, como las restricciones y las pocas habilidades sociales, pero tienen un desarrollo notorio del lenguaje hablado, que no necesariamente significa un procesamiento cognitivo de este», explica la Dra. Marcela Paredes, neuróloga infantil de la Clínica Santa María.

La Dra. Ester Hasson, psiquiatra de Vidaintegra, enfatiza en la importancia de detectar esta condición precozmente. “Hay estudios que reportan un mejor resultado del tratamiento a largo plazo si se diagnostica a corta edad. Además, permite coordinar tempranamente el apoyo familiar con el asistencial y ayuda a distender el ambiente en la casa, ya que suelen hacer berrinches y tienen escasa tolerancia a la frustración”. Según la especialista, la edad del diagnóstico depende de la severidad de los síntomas y, también, de la capacidad de observación de padres, familiares, profesores y médicos para detectar los síntomas antes mencionados.

¿Cómo educarlos?

Los padres tienen un rol preponderante para ayudarles a aprender a interactuar socialmente. “Ellos deben enseñarles, por ejemplo, cómo entablar una conversación, qué temas son adecuados y cuáles no, cómo saber si la otra persona está interesada, si bromea o utiliza metáforas, determinar cómo se siente el interlocutor ante una expresión o reacción y qué hacer. Las habilidades comunicativas se aprenden por imitación, entonación, postura y actitud. Podrían utilizarse grabaciones que les muestre cuál debería ser su lenguaje dependiendo de las diferentes situaciones”, señala la Dra. Ester Hasson. 

Esto porque los pacientes con Síndrome de Asperger tienen “poca reciprocidad, no tienen interés de relacionarse con el otro, no son receptores a las emociones de los demás”, afirma la Dra. Marcela Paredes.

La especialista de VidaIntegra hace hincapié en que ellos mismos deben aprender a distinguir cuando están enojados o frustrados, a fin de que tengan claridad sobre las conductas no permitidas y qué estrategias usar para canalizar sus emociones. “Ojalá tener un ´plan de emergencia´ en el cual esté detallado los pasos a seguir en caso de situaciones detonantes y disruptivas” 

El desafío de integrar

En cuanto al colegio, la Dra. Hasson cuenta que hay consenso a nivel mundial de que deben estar en colegios convencionales con sistema de inclusión, a los que, “afortunadamente, la mayoría se logra adaptar favorablemente”.

Y agrega: “Los colegios tienen el desafío de integrar en forma adecuada a estos niños, ya que pueden presentar varias dificultades y limitaciones. Los profesores deben conocer este síndrome y tener el respaldo de psicólogos y otros profesionales. El objetivo es que participen lo mejor posible en las dinámicas de las clases, ojalá desarrollando sus virtudes y potencialidades intelectuales”.

“La educación inclusiva implica adecuación curricular para cada niño que tenga necesidades especiales. El que sea diferente del otro no significa que necesite estar aislado. Según la ley chilena debería aplicársele adecuación curricular de entradas y de contenido, lo que le permite avanzar en su escolaridad, pese a sus requerimientos diferentes», sostiene la Dra. Marcela Paredes.

Tips para la sala de clase

  • Sentar a los menores en lugares donde tengan pocas distracciones.
  • Desarrollar sus potencialidades a través de trabajos personales.
  • Establecer metas a corto plazo.
  • Utilizar material atractivo visualmente y muy ordenado.
  • Pedir el apoyo de los compañeros para que los estimulen a terminar sus tareas y trabajos.
  • Evitar las críticas y los castigos, a fin de prevenir alteraciones de su estado de ánimo.
  • No forzarlos a hacer actividades que no quieren hacer, pero sí intentar convencerlos.

Por su experiencia en el manejo de niños y jóvenes con Asperger, la Dra. Hasson señala que “la mayoría logra completar sus estudios de manera exitosa, aunque les cueste hacer amigos e integrarse al curso. Y pueden llegar a ser muy buenos profesionales, casarse y tener hijos”.

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