¿Cómo evitar extravíos o accidentes en la montaña?

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Cuando el terreno se cubre de nieve en la montaña, se pierden todos esos detalles o puntos de referencia que sirven para orientarse, por lo que existe el riesgo de extraviarse o sufrir algún accidente o caída. Por eso es necesario utilizar algunos instrumentos y tener algunos conocimientos esenciales.

No sólo hace falta la experiencia, sino también la preparación y el equipamiento para aventurarse en la montaña. Particularmente hay que distinguir la diferencia entre los peligros y riesgos que existen.

Darío Arancibia, montañista con especialización en búsqueda y rescate y coordinador de seguridad académico de la carrera de Ingeniería en Expediciones y Ecoturismo de la U. San Sebastián afirma que “los peligros se refieren a los elementos propios de la naturaleza como el frío, el viento, una grieta, una avalancha. En cambio los riesgos, tienen que ver con la relación de las personas con la naturaleza, es decir, su preparación, capacidad y equipamiento técnico”.

El docente precisa que “el terreno cuando se cubre de nieve, se quitan todos los detalles como las rocas, los ríos, arroyos o las grietas en los glaciares se tapan, por lo que existe el riesgo de sufrir accidentes o caídas. Hay menos puntos de referencia y con cierta luz que es más plana, nos cuesta distinguir qué es cielo y qué es tierra. Ese efecto se llama el White Out, donde todo está tan blanco en donde no sabes si vas hacia arriba o para abajo”.

Por eso, Arancibia señala que en ese escenario “se necesitan herramientas más específicas porque ya no sirve solamente la navegación visual, cosa que en el verano si es más factible de hacer porque se ven los elementos que sirven para orientarse. Requieres de instrumentos como mapas, altímetro y brújula como mínimo”.

El especialista en expediciones pone como ejemplo el caso de una persona que falleció por hipotermia en junio del año pasado en el volcán Lonquimay tras extraviarse por 48 horas y dar vueltas en círculo en la montaña, se resguardaron en refugios improvisados en la nieve, debido a que no pudieron orientarse porque con el viento y la nieve las huellas se tapan. “La brújula permite triangular puntos, pero si no ves nada también requieres de un mapa y de un altímetro, para saber si vas ascendiendo o bajando”, explica.

Otro aspecto importante es aprender y saber interpretar las pendientes que tienen riesgo de avalancha.  En ese sentido, el guía e instructor de montaña indica que “cuando hay una nevada intensa se debe esperar por los menos 24 horas, antes de internarse en la cordillera y tener cuidado con la zonas encajonadas o con pendientes, donde la nieve se puede desprender por acumulación”.

Respecto al viento, el especialista asegura que “la multiplicación de la velocidad del viento con la temperatura ambiente aumenta la sensación térmica y por eso mientras más intensas o rápidas son las ráfagas viento, más frío hace. Para protegerse de esto existen las carpas y en caso de emergencia se puede cavar en la nieve para hacer una cueva”.

En cuanto al desplazamiento en la nieve, Arancibia asegura que aunque se use zapatos adecuados, el avance es lento y la velocidad se reduce a medida que te vas enterrando hasta la rodilla, lo que provoca un mayor desgaste”.

Por eso dice que en otros países, “los desplazamientos son con esquís o raquetas de nieve ya que podría permitir salvar la vida de gente que está agotada y que corre el riesgo de tener hipotermia”.

Consejos para no extraviarse: 

  • Llevar mapa, brújula y altímetro, y los tracks de la ruta ya definidos. No comenzar a usarlos cuando se pierde la visibilidad, sino desde el comienzo.
  • Siempre mirar hacia atrás y ver por dónde andamos. Ver el sendero y las características del terreno.
  • ¡No salirse del sendero!
  • Mantener al grupo junto todo el tiempo.
  • Retroceder desde donde se vio el último punto conocido, para no alejarse de él.
  • Fijarse en puntos de referencia que sean fáciles de reconocer. Esto servirá para chequear la ruta en la bajada.
  • ¡Que alguien sepa donde estas! Deja aviso de salida a Carabineros, Conaf, un familiar o a una persona designada para coordinar la solicitud de ayuda

2.- ¿Qué hacer si te perdiste en la montaña?

Dominar un mapa, una brújula y un altímetro no es algo que esté reservado sólo para expertos y su aprendizaje es uno de los elementos claves para poder orientarse cuando las condiciones climáticas en la cordillera, impiden una navegación visual, generando el extravío de un montañista.

Ir a la cordillera o a un monte de excursión, no algo que se pueda improvisar. Necesita de preparación para evitar un accidente o una eventual tragedia. De partida, “no manejamos mucho los mapas, la brújula y el altímetro y eso demuestra nuestra falta de cultura de montaña”. Así lo afirma Darío Arancibia, montañista con especialización en búsqueda y rescate y académico de la carrera de Ingeniería en Expediciones y Ecoturismo de la U. San Sebastián.

En su opinión, primero están las habilidades visuales para tratar de no perderse y luego se ocupan otras herramientas o instrumentos específicos como la brújula, el mapa, el altímetro o un GPS.

No obstante, el instructor de montaña advierte que estos elementos no están insertos en nuestra cultura y que falta un mayor desarrollo de los mapas en nuestro país, porque “no están a escala y faltan datos importantes como los senderos de montaña o los puntos de agua, además de las zonas de riesgo de avalancha”.

Darío Arancibia enfatiza que en verano uno puede ver objetos y cumbres lejanas que permiten hacer una triangulación para ubicarse. Pero, en invierno la visibilidad es menor y la nieve cubre todo el terreno. Por eso es necesario aprender a usar estos instrumentos de orientación.

En ese sentido, Arancibia señala que cuando hay niños que pueden perderse, lo que uno “debe enseñarles es a que no se muevan del lugar dónde están y que esperen una señal que sea educada, como lo es el uso de un silbato”.

Las recomendaciones para los niños

  • dile a un adulto a dónde vas
  • resguardarse bajo un árbol
  • mantenerse caliente y seco
  • ayuda a los buscadores respondiendo sus llamadas

En el caso de los adultos lo esencial es el método de gestión mental para emergencias para saber qué hacer cuando uno se ha extraviado. Se trata del sistema S.T.O.P: Stay/Stop (Parar), Think (Pensar), Observe (Observar) y Plan (Planificar).

Consejos

Además hay que seguir una serie de pasos que propone el académico de la USS, para poder ser encontrado por un equipo de búsqueda o bien salir por sí mismo de la montaña:

  • Vuelve al Último Punto de Avistamiento (U.P.A) en que te encontrabas con tu grupo.
  • ¡No moverse del lugar donde estabas! Esto mantiene el área de búsqueda pequeña. Desplazarse 1 km desde el U.P.A, significa 13-14 km2 de área para el rastreo. Si son 2 kilómetros el área de búsqueda aumenta a 53 km2.
  • Utiliza brújula y mapa si los tienes, o un método alternativo como el sol o la luna.
  • Gritar o hacer señales con un silbato.
  •  Ubicar un punto destacado y desde ahí explorar a 360º volviendo luego, al mismo punto de partida.
  • Dejar indicios pistas y elementos que marquen tu dirección de desplazamiento.  Escribir S.O.S. en la nieve.
  • Si es posible ubícate en un espacio abierto.  Esto servirá de ayuda para encontrarte. Evita estar debajo de árboles y rocas si las condiciones lo permiten.
  • Usa equipo colorido. La ropa, carpa, mochila, que todo sea con colores llamativos.
  • Utiliza espejo de señales.
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