El Hechizado

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Sr. Director:

El problema de reyes como Carlos II de España, «El Hechizado», no es solo el reguero de desastres que generan y la crisis política que legan a su sociedad, sino que su «hechizo» no les permite siquiera tomar conciencia de su tara, la que juzgan espléndida desde un ego inflado estratosféricamente por su pertenencia a una élite privilegiada que, al gozar pingüemente los beneficios que su posición les trae, poco contraste les ofrece la experiencia cotidiana como para revisar críticamente su autoconcepto y la adscripción a sus convicciones políticas e intelectuales; el mutuo elogio termina resultando inevitable dadas sus exitosas vidas individuales. El privilegio es un catalizador de la incompetencia y los sesgos. En condiciones de equidad, cualquier villano tendría poco espacio para la autocomplacencia irresponsable, mientras que, en condiciones de alta desigualdad y elitismo, le toca sostener las consecuencias del hechizo del gobernante. Las crisis ante malos gobiernos terminan por estrangular al famélico, sellándose así fatalmente el destino tanto del rey como de quienes le sobrevivan a la revolución. Alternativamente, como en Chile, hay pueblos que deliberan democráticamente para constituir su futuro a pesar de la élite, que dejare de serlo en cuanto se dejare de concederles el privilegio, sepultando así la cripta a la que les relegue la historia, a salvo de reyes y hechizados.

Atte.,
Luis León
Cárdenas Graide,
Ingeniero Civil en Computación, Universidad de Chile

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