Ojo con abusar de los complejos o suplementos vitamínicos

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Por: Clarissa Gondim, académica de la carrera de Química y Farmacia de la Universidad San Sebastián

Los suplementos alimenticios y las vitaminas pueden ser un buen aliado para mejorar la salud, pero su uso excesivo y sin prescripción médica puede provocar daño. Si las dosis no son las adecuadas y si se combinan con otros medicamentos, estos productos pueden generar efectos secundarios

Usualmente en el intento por mejorar nuestra salud recurrimos a suplementos de vitaminas y minerales que se encuentran en forma abundante en distintos alimentos.

Se usan multivitamínicos como complemento de las actividades físicas y otras veces para ayudar a las defensas de nuestro organismo o para combatir el cansancio y/o contribuir en el tratamiento específico para enfermedades. El problema pasa entonces por su utilización sin prescripción médica y cuando no se necesita para suplir un déficit de vitaminas y minerales.

Clarissa Gondim, académica de la carrera de Química y Farmacia de la Universidad San Sebastián explica que “en pacientes pediátricos se necesitan vitamínicos porque en algunos casos un bebé puede que no obtenga todo lo que necesita a través de su alimentación. También ocurre con los adultos mayores que generalmente, tienen un déficit de vitaminas, por lo que se les prescriben estos productos”.

Además indica que lo mismo sucede “en personas que tienen enfermedades crónicas y les faltan vitaminas ya sean liposolubles e hidrosolubles y se trata de ayudar en esa reposición, además de la alimentación, utilizando estos complementos o complejos”.

La académica también especifica que “hay niños o adultos que son alérgicos a pescados y mariscos, y se podría prescribir complementos con Omega 3, para que reciban este compuestos por fuera de la dieta”.

Vitaminas y Calcio

La vitamina A que se almacena en el hígado ayuda a la formación y mantenimiento de los dientes, tejidos óseos y la piel, entre otras funciones, pero además favorece la buena visión.

Sin embargo, la químico farmacéutica advierte que “si esta vitamina es utilizada en pacientes embarazadas puede causar malformaciones congénitas”.

Asimismo tiene otros efectos secundarios como fatiga o náuseas si está presente en exceso en el organismo.

También precisa que está el complejo vitamínico B “que contiene 8 vitaminas y sirve para el metabolismo celular y el normal funcionamiento del cuerpo”. No tiene grandes contraindicaciones, pero igual puede generar problemas con el apetito o alteración del sueño si se usa en exceso.

En el caso de la vitamina C, la químico Farmacéutica señala que es utilizada comúnmente por muchas personas con el fin de prevenir resfriados, aunque hay estudios que dejan como hipótesis esta función.

Asimismo dice que generalmente, se recomienda la administración conjunta de los suplementos de hierro y  vitamina C, ya que esta vitamina auxilia en su absorción.

No obstante, la docente de la USS precisa que cuando se consumen más de las dosis recomendadas, “puede producir problemas estomacales e intestinales y eventualmente cálculos renales, aunque es muy raro que eso suceda”.

Ahora cuando se habla de la vitamina D, la académica sostiene que es “la vitamina de la luz del Sol, porque se obtiene a partir de la exposición de la piel a los rayos solares, pero también está presente en los alimentos. Su papel principal, es que ayuda en la absorción de calcio y por eso hay medicamentos con carbonato de calcio que están asociados a la vitamina D”.

Si se usa en dosis no recomendadas, la vitamina D puede alterar los niveles de calcio y generar posibles daños renales.

Otro producto de consumo común es el Calcio que se vende como suplemento o complejo asociado a la vitamina D. Generalmente se receta para prevenir la Osteoporosis, enfermedad que aumenta el riesgo de fracturas óseas.

Clarissa Gondim asegura que cuando se ingiere en forma excesiva podría causar daños renales y cardiovasculares. Por ello, enfatiza que debe ser prescrito por un médico y de acuerdo a la necesidad de cada paciente.

En ese sentido, la académica enfatiza que “los suplementos vitamínicos son de venta libre y muchos pacientes que tienen enfermedades como insuficiencia cardiaca, hipertensión o diabetes van y los compran sin saber si realmente lo necesitan y la dosis óptima para su condición”.

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