Cuidado con las tareas repetitivas en el trabajo: Síndrome del Túnel Carpiano

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Esta anomalía se produce por la compresión del nervio mediano a la altura del canal carpiano, nervio que permite la sensibilidad de los dedos pulgar, índice, medio y parte del anular.

Los movimientos repetitivos en exceso, como el uso de los teclados y mouse en la oficina, los trabajos en una cadena de producción y la práctica de algunos deportes, pueden derivar en una estrechez e inflamación del túnel carpiano, un espacio anatómico compuesto por los tendones de los músculos flexores de los dedos y el nervio mediano.

La inflamación de uno o varios de estos tendones, se traduce en una compresión de este nervio, provocando el síndrome caracterizado por dolor, hormigueo y entumecimiento de la mano. Es más prevalente en mujeres que en hombres y se presenta en un rango de edad entre 30 y 60 años.

Por eso, es importante saber en qué consiste y cómo prevenir. Si bien son más conocidas otro tipo de lesiones como la tendinitis, en el ámbito laboral también se hace presente el síndrome de túnel carpiano con relativa frecuencia y alto impacto en la salud de los trabajadores.

“El síndrome de Túnel Carpiano se produce por la compresión del nervio mediano a la altura del canal carpiano. Este nervio permite la sensibilidad de los dedos pulgar, índice, medio y parte del anular. Cuando los tejidos adyacentes al nervio se inflaman, ocurre esta pérdida de sensibilidad, dolor y en algunos casos problemas motores como pérdida de fuerza”, explica Gabriel Araya, kinesiólogo y ergónomo de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad San Sebastián.

El docente explica que primero aparece el dolor y luego “viene la pérdida de sensibilidad a partir de un hormigueo y entumecimiento de la muñeca y en algunos casos se produce una pérdida de fuerza”.

Asimismo, señala que “según diversos estudios, este tipo de condición es más prevalente en mujeres que hombres y está asociada a ciertos tipos de actividades que son mas frecuentes en un grupo respecto de otro, como ejemplo, en algunos casos este tipo de condición se asocia al uso de teclado con posturas inadecuadas de la muñeca”.

El académico de la carrera de Kinesiología de la USS  indica que este síndrome “puede originarse por varias razones, pero generalmente se asocia a un excesivo movimiento y a la presencia de posturas mantenidas y forzadas. Lo mismo ocurre con personas expuestas a vibración y fuerza, asociados a un componente repetitivo. Es muy común ver este tipo de condiciones en el sector industrial y alimentario, donde hay cadenas transportadoras o líneas de producción”.

Además enfatiza que es entre los 35 y 65 años el rango etario en que se manifiesta con mayor frecuencia, lo que podría tener relación con la edad laboral y productiva de las personas.

Los tiempos de recuperación son variables y “van a depender del tiempo de exposición a esa tarea repetitiva, entre otros factores. El dolor y las molestias irán en aumento si además existen posturas inadecuadas”, dice Araya.

En ese sentido, el docente sostiene que primero está el abordaje médico: “el diagnóstico del síndrome y el inicio del tratamiento con antiinflamatorios para reducir el dolor, luego la rehabilitación kinésica, que en este caso consiste en el manejo de dolor, mejorar la flexibilidad de tejidos y funcionalidad de la extremidad, además de educar al paciente respecto de las medidas ergonómicas pertinentes”.

Ahora bien, Araya indica que hay casos “en dónde la sintomatología no disminuye con medicamentos y kinesioterapia, y es ahí donde el abordaje médico y quirúrgico se utiliza para corregir el problema y lograr abrir este paquete ligamentoso con el fin de facilitar la movilidad de la muñeca”. Cabe destacar, que esta intervención también requiere de terapia kinésica en el post operatorio.

La forma de detectar esta lesión y diferenciarla de otras neuropatías periféricas es con la evaluación médica y una electromiografía, que “es un examen que se efectúa para ver el tipo de actividad que tienen los músculos de la muñeca y dedos.

Prevención

Gabriel Araya asegura que “cuando este síndrome tiene que ver con la actividad laboral se pueden tomar una serie de medidas preventivas, que de hecho están contempladas en las normativas ministeriales para los puestos de trabajo y una de ellas tiene relación con la repetición de movimientos. Además está la capacitación y difusión entre los trabajadores de los factores de riesgo de sufrir lesiones laborales”.

El académico agrega que es esencial la adaptación ergonómica del puesto de trabajo con las alturas adecuadas, las distancias y posturas óptimas, para que el movimiento y postura de la muñeca y antebrazo no sea excesivo o propenso a daño.

Además, Araya asegura que las medidas como disminución del tiempo de exposición al factor de riesgo o la generación de rotaciones en los puestos de trabajo ayudan a reducir la acción repetitiva y evitar la aparición de este síndrome.

 

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