Un nuevo tiempo para un Chile democrático

0
36

Por: José Albuccó / académico de la Universidad Católica Silva Henríquez y creador del blog Patrimonio y Arte

Chile, aquel país más seguro, estable social y políticamente de Latinoamérica, fue un sueño del que se despertó de forma abrupta. Chile despertó y se encontró de bruces con la enfermedad de la desigualdad, profunda y estructural, que enfrentaba a los ciudadanos.

Así como Chile, por varios años, se convirtió en lugar de acogida de migrantes de repúblicas de Sudamérica sumidas en el dolor, la persecución, la censura y la violencia, hoy le toca vivir su propia crisis. Una crisis encubada por factores sociales, políticos y económicos, que fueron generando desapego y desconfianza con el otro, ante una promesa de desarrollo que sólo llegaba para unos pocos.

Pero, sobre todo, esta crisis es fruto de la incapacidad de todos los que tuvieron o tuvimos, en estos 30 años, responsabilidades políticas, sociales, educativas, económicas y religiosas en nuestro país. Ninguno de nosotros estuvo a la altura de cuidar lo esencial de un país: a su comunidad.

Es por ello que la solución para este difícil trance no puede estar en manos de aquellos que fueron cómplices activos o pasivos de la pérdida y abandono de la dignidad de la sociedad. La reflexión de un nuevo Chile tiene que tener nuevos rostros que sean inclusivos y diversos, y no de aquellos que pretendan mantener sus espacios de poder y privilegios.

Es tiempo de un nuevo pacto social-cultural, una nueva constitución que tenga la legitimación de un Chile moderno, democrático y comprometido con los derechos humanos fundamentales. Ese pacto debemos escribirlo juntos y debe representar la diversidad humana y geográfica de nuestro país. Se trata de un nuevo relato que recoja nuestra memoria e historia, con una mirada proyectiva comunitaria, una casa común y digna para todos. Una constitución que contenga el Ser del país.

Esta crisis, asumida con sabiduría y coherencia, podría ser la oportunidad para resignificar nuestro legado cultural y patrimonial: quién  lo ha construido, cómo se ha impuesto y cómo hemos silenciado e invisibilizado un patrimonio más significativo y coherente, como son los derechos humanos y culturales.

Chile cambió y si nos resistimos a reconocerlo es posible que se exacerbe la violencia cultural de grupos que anhelan el dominio populista o totalitario. Ya sean 527 años de la llegada e imposición del modelo occidental a nuestras costas o 30 años desde la caída del muro de Berlín, hoy es tiempo de cambiar y derribar todas aquellas fronteras que nos impiden ver al otro como persona y no como un objeto desechable.

PUBLICIDAD

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.