Sistema de salud, el desafío de la integración público-privada

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Por: Yerika Mendoza, presidenta de la Asociación de Dispositivos Médicos de Chile (ADIMECH).

Como asociación de dispositivos médicos, creemos que es importante analizar algunos aspectos del articulado ratificado por la Convención, con el espíritu de contribuir desde nuestra experiencia al debate público con miras a mejorar las condiciones de salud de los chilenas y chilenos.

En su sesión del 19 de abril, el pleno de la Convención Constitucional aprobó una serie de artículos referidos al campo de la salud, que pasarán a ser parte del borrador de la nueva Constitución. Entre otras disposiciones, consagró que “toda persona tiene derecho a la salud y bienestar integral”. Además, estipuló la existencia de un “Sistema Nacional de Salud” de carácter universal, público e integrado, que se regirá por los principios de equidad, solidaridad, eficacia, calidad y oportunidad, por nombrar solo algunos.

Nos parece destacable que se hayan consagrado los principios de oportunidad, calidad y eficacia como ejes rectores del sistema de salud nacional. Tenemos la convicción que la innovación tecnológica y, en particular, los dispositivos médicos juegan un rol central para materializar esos conceptos y hacerlos tangibles para la experiencia cotidiana de las personas.  Los dispositivos médicos están presentes en todo el recorrido de la atención médica de un paciente, permitiendo un abordaje integral de las principales patologías que preocupan al país. Contribuyen decisivamente a la prevención de enfermedades, facilitan su detección oportuna y además hacen posible acceder a diagnósticos, tratamientos y procesos de rehabilitación con criterios de calidad. Solo por dar un ejemplo, no habría sido factible implementar la exitosa estrategia de control de la pandemia de Covid 19 en Chile sin la amplia disponibilidad de ventiladores mecánicos ni exámenes de PCR.

Por otra parte, consideramos que la incorporación de la noción de “integrado” en el texto debiera apuntar a la complementariedad entre los sectores público y privado, una combinación virtuosa que permite abordar de forma oportuna y eficaz muchas de las problemáticas de salud de las personas. Gracias a esta cooperación, hoy en día un porcentaje importante de pacientes del sistema público son derivados a prestadores privados a través de distintas modalidades de atención, con lo cual se reducen listas de espera.

Además, creemos que la innovación tecnológica en salud se ve beneficiada cuando existe un ecosistema en el cual se estimula las sinergias y los lazos colaborativos entre los diversos actores que operan en este campo, provenientes del sector público y privado, incluyendo al Ministerio de Salud, al sector municipal, los hospitales y clínicas privadas, las distintas empresas proveedoras, las universidades y centros de investigación y a los diversos agentes de la sociedad civil, por nombrar solo algunos.

En definitiva, en momentos en que se define el marco constitucional que podría regir los destinos del país, consideramos que el diálogo público-privado es un elemento clave. Porque para que el derecho a la salud para todos y cada uno de los chilenos y chilenas se haga realidad, es vital el aporte de todos sin exclusión. Especialmente si queremos seguir impulsando la innovación en salud, que ha logrado transformar la vida de miles de personas y sus familias, gracias tanto al mundo público como privado.

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