Nuestras reservas se acaban, cuidemos el agua ahora

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Por:  / Subgerente Zonal de Esval

Este 22 de marzo, se conmemora el Día Mundial del Agua y hoy, con trece años de sequía a cuestas, podemos valorar más que nunca la importancia de tener agua potable en nuestros hogares.

No es una tarea fácil. La dura escasez hídrica hace que cada día producir agua potable sea más difícil. Por eso trabajamos junto a las autoridades y con las juntas de vigilancia del Río Aconcagua para contar con el volumen necesario para el consumo humano.

Estamos en una situación crítica, las reservas de agua se acaban, lo que nos llama a buscar todas las alternativas que nos permitan una mejor gestión del recurso, equilibrando sus diferentes usos y buscando soluciones que se adapten a cada cuenca.

Este día también nos llama a reflexionar sobre los desafíos que tenemos como país. El cambio climático y sus efectos están en el centro de nuestras preocupaciones y abordarlos es la prioridad en nuestra gestión. El déficit y nieve, la baja histórica en los caudales y embalses, son señales claras de que nuestra región se está desertificando, y ya vemos como pequeños sistemas rurales comienzan a tener racionamientos.

No podemos controlar a la naturaleza, pero sí podemos mejorar nuestra preparación para enfrentarla. Por ello, hemos desarrollado por años un intenso plan de inversiones de más de 100.000 millones de pesos en la cuenca del Aconcagua, pusimos en marcha la conducción reversible Aromos-Concón, hemos robustecido nuestras reservas y fuentes subterráneas para la continuidad del suministro, estamos ejecutando proyectos de eficiencia hídrica y hemos concretado acuerdos con privados, lo que es sólo parte del trabajo que desarrollamos para evitar racionamientos. Sin las inversiones realizadas hasta ahora, podríamos haber sufrido restricciones desde 2017 en el área urbana donde operamos.

Las lluvias de este invierno serán clave, pero aún más fundamental será la capacidad de diálogo y voluntad para llegar acuerdos que permitan que todos los hogares de la región, y particularmente las familias de las provincias de San Felipe y Los Andes, puedan continuar recibiendo algo tan esencial y que tantas veces damos por hecho.

El llamado a la comunidad del Valle de Aconcagua, es el de siempre: hagamos un uso responsable y consciente del recurso, porque nuestras reservas se acaban y debemos cuidar del agua ahora.

 

 

 

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