El lugar que ocupa la vejez

0
3

Por: Alejandra Salinas, académica de Kinesiología, Universidad Andrés Bello

En un país que envejece aceleradamente, la forma en que tratamos a las personas mayores dice mucho sobre la sociedad que estamos construyendo. Aunque el respeto por las personas debiera ser independiente de la edad, la vejez continúa enfrentando prejuicios y estereotipos que favorecen distintas formas de vulneración. En este contexto, el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez nos recuerda una tarea que sigue pendiente: garantizar que las personas mayores puedan vivir libres de violencia, abuso, negligencia y abandono.

El maltrato hacia las personas mayores no ocurre únicamente en el ámbito familiar o en relaciones individuales. También adopta formas estructurales y sociales, expresándose en la escasa participación que muchas veces se les ofrece, en barreras para ejercer plenamente sus derechos o en políticas públicas que no siempre consideran sus necesidades de manera integral. La forma en que envejecemos no comienza a los 60 años, sino que es el resultado de las condiciones de vida, las oportunidades y las decisiones que acompañan todo el curso de la vida.

Frente a esta realidad, resulta tan importante prevenir el maltrato como promover activamente el buen trato hacia las personas mayores. Este se sustenta, en primer lugar, en reconocer el valor de su experiencia y trayectoria, entendiendo que las personas mayores siguen siendo protagonistas de sus propias vidas. Respetar su autonomía y autodeterminación implica escuchar su opinión y permitir que tomen decisiones sobre asuntos cotidianos y trascendentales, desde elegir qué vestir hasta decidir dónde y cómo desean vivir.

El buen trato también significa favorecer la independencia. Muchas veces, con la intención de proteger, se termina limitando innecesariamente la capacidad de las personas mayores para desenvolverse por sí mismas. Promover que continúen realizando sus actividades cotidianas, entregando el apoyo solo cuando realmente es necesario, fortalece su autoestima, funcionalidad y calidad de vida.

Otro aspecto esencial es reconocer la singularidad de cada persona. No existe una única forma de envejecer. Cada historia, experiencia y proyecto de vida es distinto, por lo que el cuidado debe considerar esa diversidad. Del mismo modo, respetar la privacidad, la intimidad y las preferencias personales forma parte de un trato digno, al igual que promover su participación en la vida familiar, comunitaria y social.

Construir una sociedad que valore a las personas mayores implica comprender que el buen trato no depende exclusivamente de los servicios de salud o de las familias. Es una responsabilidad compartida que debe estar presente en las instituciones, en la formación de los futuros profesionales y en las acciones cotidianas de cada persona.

Promover una cultura del respeto hacia la vejez no solo mejora la calidad de vida de quienes hoy son mayores; también contribuye a construir una sociedad más inclusiva, solidaria y preparada para el envejecimiento de toda la población. Porque la forma en que tratamos a las personas mayores habla, finalmente, del tipo de sociedad que queremos ser.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PUBLICIDAD

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.