INIA La Cruz lidera investigación de alfalfa en La Patagonia

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Investigación liderada desde el INIA La Cruz, quiso evaluar la adaptabilidad de diferentes germoplasmas de alfalfas bajo las condiciones de la Patagonia.

Es la unidad demostrativa más austral que posee INIA en el Centro Experimental INIA Kampenaike a cargo del Ing. Agr. MCs del suelo, donde el establecimiento de este ensayo se realizó con el fin de disponer de germoplasmas diferentes, capaces de producir y persistir adecuadamente en ambientes adversos.

Diariamente los ganaderos de la Patagonia se enfrentan a las bajas temperaturas, heladas y vientos constantes. Por tanto, desarrollar agricultura en esta zona extrema resulta complicado debido a las condiciones climáticas imperantes y la fragilidad ecosistémica.

En La Región de Magallanes la ganadería es extensiva sobre la base de praderas naturales y cada estancia posee una superficie con alrededor de 5 mil hectáreas en promedio. Posee grandes extensiones con baja carga animal (en promedio es un ovino por hectárea o un bovino cada cuatro hectáreas) y posen un sistema de manejo de potrero entre invernadas y veranadas.

En noviembre del 2019 el INIA estableció la unidad demostrativa de germoplasmas de alfalfas más austral de Chile con el propósito de evaluar la adaptabilidad de diferentes germoplasmas de alfalfas bajo estas condiciones.

Este ensayo forma parte de una investigación que lidera en Chile el Dr. Carlos Ovalle Molina del INIA La Cruz y en Australia el Dr. Alan Humphries de SARDI (South Australian Research and Development Institute) y se trata del proyecto que dirige INIA La Cruz titulado “Estudio del potencial de germoplasma nativo de Alfalfa, para mejorar la tolerancia a estrés hídrico”.

Jorge Ivelic-Sáez, Ing. Agr. Magister en ciencias del suelo es el profesional encargado de este ensayo en la región de Magallanes, “Incorporar a la Patagonia en esta evaluación ha sido muy interesante ya que nos permite comparar los resultados que se obtengan aquí con respecto a los que se obtengan en zonas de nuestro país de similares características, como es el secano en Cauquenes ya que también son zonas marginales, con suelos sumamente erosionados”.

El uso de la alfalfa en Región de Magallanes viene a constituir una especie más que se integra el sistema pastoril de la Patagonia. Este es nuestro reto, recalca Ivelic-Sáez, “ver cómo la alfalfa se introduce a los sistemas ganaderos donde las bajas temperaturas pueden caer en cualquier época del año”, afirma el especialista.

Las evaluaciones en campo en Magallanes miden principalmente rendimiento, densidad de plantas y tallos y morfología general de las plantas.

Aquí, afirma Ivelic-Sáez, “si bien se evalúan las mismas líneas que se evalúan en la Unidad Demostrativa de Cauquenes se agregaron otras que responden a las condiciones de este territorio austral”. Creemos, precisa Ivelic-Sáez, “que todos los germoplasmas de alfalfas que están siendo estudiadas ofrecen un tipo de interés para la ciencia, más allá de que se transformen o no en variedades comerciales o que el mercado las vaya a demandar”.

La gracia de la alfalfa es que posee esta gran adaptabilidad en todos los ecosistemas. Aquí existen productores que mantienen antiguos alfalfares en sus estancias y que hoy, gracias a este proyecto, relata el especialista, “hemos podido rescatar material genético que ha sufrido un proceso de adaptación a diferentes condiciones edafoclimáticas regionales”.

Este no es el primer estudio. En la Región de Magallanes, siempre se evaluó variedades de alfalfa, tanto variedades comerciales como también un gran número de otras especies. “INIA tiene reportes técnicos de ensayos de alfalfas desde 1977 y hoy es muy importante la presencia de INIA en lo que respecta a la investigación en alfalfa”, asegura el profesional.

Lo innovador del estudio actual es que vamos un paso adelante con respecto al mejoramiento genético. “Si antes se evaluaban variedades comerciales para ver cuál se adaptaba mejor a la región, hoy estamos evaluando germoplasmas que pueden llegar a ser una variedad, que podrían cruzarse para finalmente crear o desarrollar una alfalfa de mejor adaptación a las condiciones regionales”, puntualiza el profesional.

Viviana Barahona, ingeniero agrónomo y transferencista del proyecto, recalca que el sentido de este tipo de ensayos, cobra importancia en la medida que los datos que aquí se obtengan sean comparables con el ensayo que se realiza en Cauquenes donde se mide principalmente fisiología de las plantas, fisiología del estrés, cierre estomático, densidad de plantas, entre otros factores distintos.

Además, destacó, “no sólo vemos la alfalfa como un recurso forrajero suplementario para épocas críticas, sino también como un mejorador de suelo, ya que captura el nitrógeno del aire y lo incorpora al suelo”.

La alfalfa, además de representar una alternativa de alimento para consumo animal, afirma Viviana Barahona, tiene un impacto ambiental positivo sobre el suelo, al ser mejorador de éste a través de la fijación de nitrógeno. Si bien la alfalfa no es la solución, puntualizó, “se busca con este tipo de evaluaciones incrementar la eficacia en la producción de pasto, prolongar la curva de producción y contribuir a mejorar la calidad física y química de los suelos”.

Esta investigación es financiada por la Fundación Crop Trust y el ensayo se estableció en noviembre del 2019. Por lo tanto, el estudio se encuentra en pleno desarrollo y cuenta con una serie de mediciones de distintos factores y observaciones en campo, respecto al comportamiento a las condiciones ecológicas y geográficas de Punta Arenas.

Una vez que se obtengan los resultados de la primera temporada de establecimiento de estos ecotipos, a mediados del 2021 se podría saber cuáles de ellos resisten mejor las condiciones ambientales adversas.

Recordemos que la primera etapa de los estudios en alfalfa consistieron en un trabajo de mejoramiento genético donde se hizo selección de los mejores gemoplasmas a través del financiamiento de Global Crop Diversity Trust, en el marco del proyecto “Uso de cultivos naturales o ancestrales para el desarrollo de cultivares de alfalfas tolerantes al estrés hídrico y su extensión a agricultores de subsistencia en Kazakhstan, China y Chile” a través del Ministerio de Agricultura de Australia.

Global Crop Diversity Trust fue fundada en 2004 por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y Bioversity International en nombre del CGIAR. Es la única organización internacional dedicada exclusivamente a conservar y poner a disposición la diversidad de cultivos. Tiene la misión de garantizar que la humanidad conserve y ponga a disposición la diversidad de cultivos del mundo para la seguridad alimentaria futura.

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