El programa de INDAP, ejecutado técnicamente por INIA, acompaña a 78 familias campesinas de 12 comunas de la Región de Valparaíso en la transición hacia sistemas productivos más sostenibles, con manejo amigable con el medioambiente, reducción de insumos y mayor resiliencia frente al cambio climático.
Avanzar hacia una agricultura más sostenible requiere conocimiento, acompañamiento técnico y prácticas que permitan producir cuidando los recursos naturales. Este es uno de los principales objetivos del Programa de Transición a la Agricultura Sostenible (TAS), iniciativa financiada por el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) y ejecutada técnicamente por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA.
En la Región de Valparaíso, el programa acompaña a 78 familias campesinas de 12 comunas de las cuatro provincias, promoviendo un manejo que busca cuidar el medioambiente y la salud de las personas, reducir los costos de insumos y fortalecer la resiliencia climática.
La comuna de La Cruz fue el escenario del Encuentro Regional del Programa TAS, jornada que marcó el cierre del primer año de ejecución de la etapa 2025-2027 y el inicio de la segunda etapa de acompañamiento predial.
Durante el encuentro se destacaron los avances en la preparación y aplicación de bioinsumos, la reducción de costos de insumos y los incentivos e inversiones movilizadas para las 78 familias campesinas.
Uno de los aspectos centrales del programa son las capacitaciones grupales, asesorías individuales, con 12 visitas programadas, seguimiento de predios demostrativos y eventos regionales. Este acompañamiento busca que los propios agricultores y agricultoras desarrollen capacidades para observar, diagnosticar y tomar decisiones sobre el manejo de sus predios.
El coordinador regional del programa, Dr. Aart Osman, entregó algunas cifras. “En el primer año, la participación en capacitaciones alcanzó un 80,4%, y el diagnóstico inicial mostró que un 58,3% de los usuarios se encontraba en un nivel de sustentabilidad predial intermedio y un 41,7% en nivel alto, con el desafío de avanzar hacia el nivel muy alto”.
La forma de avanzar varía entre los participantes, precisó. “Un 19,6% aspira a reducir insumos dañinos y cambiarlos por productos más amigables con el medioambiente, 44,6% busca implementar prácticas ecológicas, mientras 19,6% han indicado de tener interés producir con certificación orgánica”.
El programa trabajó en base a una metodología que consideró impacto metodológico del programa y la preparación que han adquirido los productores para diagnosticar sus propios predios. “Aquí estamos terminando el primer año del TAS y ahora este grupo entra a su segundo año. La actividad que tuvimos demuestra que ellos están empoderados, que aprendieron a tener habilidades para hacer sus diagnósticos prediales, evaluar qué les falta, cómo trabajar y todo con prácticas que son más sustentables y sostenibles que les han ayudado a mejorar su producción. Y lo principal, con muy bajos costos”.
La distribución de los 78 participantes abarca cuatro provincias y 12 comunas de la Región de Valparaíso. De ellos, 39 agricultores corresponden a las provincias de San Antonio y Valparaíso, y otros 39 a las provincias de Marga Marga y Quillota.
Entre los participantes hay productores de frutales, hortalizas, flores, hierbas aromáticas, viveristas, apicultores, avicultores y crianceros, lo que refleja la diversidad productiva de la agricultura familiar campesina en la región.
La experiencia de los propios agricultores refleja algunos de los cambios que busca impulsar el programa.
Valentina Soto, agricultora de Quillota, que cultiva espinacas, betarraga y cilantro, relató que pasó de la agricultura convencional al uso de guano, compost y microorganismos. “Sentimos que realmente estamos progresando en cuanto a lo que es la agricultura”, y destacó la reducción de costos de producción, mejoras en el color, el rendimiento y la duración de sus productos.
José Antonio Rojas, de El Batro, comuna de Casablanca, apicultor y productor limpio hace ocho años, señaló que llegó a la agroecología por falta de recursos para comprar insumos sintéticos. “Estar en la producción agroecológica es un tremendo orgullo, satisfacción, ver que estamos produciendo alimentos, y la alimentación tiene mucho que ver con la calidad de vida de las personas”, afirmó.
Con la finalización de esta etapa culminada con el encuentro regional, las 78 familias campesinas inician la segunda etapa del programa, enfocada en la consolidación del rediseño predial, la articulación comercial y la evaluación final de los indicadores de sustentabilidad al término de la etapa, en 2027.
La iniciativa, de alcance nacional, desde Arica y Parinacota hasta Magallanes y la Antártica Chilena, apunta a aumentar la proporción de usuarios que desarrollan sistemas silvoagropecuarios sostenibles y resilientes, basados en manejos y prácticas sustentables.











