- La iniciativa “Mujeres Gásfiter: Talento que Fluye”, desarrollada junto a AIEP, entregó formación técnica a participantes de diversas comunas del Valle de Aconcagua, fortaleciendo sus oportunidades laborales y de emprendimiento.
San Felipe, 22 de junio de 2026. Cerca de una veintena de mujeres del Valle de Aconcagua recibieron su certificación tras completar el programa “Mujeres Gásfiter: Talento que Fluye”. La iniciativa, impulsada por Esval en alianza con AIEP, busca fortalecer la empleabilidad femenina y abrir nuevas oportunidades de desarrollo en un oficio tradicionalmente masculinizado.
Desde abril, las participantes completaron más de 70 horas de formación teórica y práctica en la mantención y reparación de instalaciones sanitarias. Además, el curso incluyó herramientas para potenciar el emprendimiento y la autonomía laboral de las participantes.
El subgerente zonal de Esval, Rodrigo Lastra, destacó el compromiso de las alumnas durante el proceso: “18 de 22 participantes que iniciaron este proceso pudieron culminar su titulación. Hoy día se les ha entregado no solo su certificado, sino también las primeras herramientas que ellas tendrán para desempeñarse en este nuevo oficio que acaban de aprender”, señaló el ejecutivo.
En la ceremonia estuvo presente la alcaldesa de San Felipe, Carmen Castillo, quien agradeció a la sanitaria “por la oportunidad de formar a mujeres gásfiter para nuestra zona, a través de una asociatividad con AIEP. Les agradecemos enormemente porque sabemos que estas mujeres van a poder cumplir un sueño de ser más autovalentes y de formar una actividad a partir de su emprendimiento, así que felicitamos a Esval”.
Testimonios de futuras gasfiteras
Alisson Pacheco, una de las participantes certificadas, valoró los conocimientos adquiridos durante el curso. “Me siento contenta con todo lo aprendido. Tengo mayores conocimientos de los que pensé en algún momento iba a tener. Me siento bastante conforme. Puedo solucionar cosas de la vida cotidiana, ya sea en mi casa o trabajando, entonces con eso me doy por pagada”, comentó.
Marla Vilches, alumna que completó el programa, destacó el impacto que tendrá esta capacitación en su futuro laboral y personal, señalando que “me hicieron ver un campo laboral gigantesco donde voy a poder dimensionar un mundo completamente distinto, donde la mujer siempre estuvo apartada. Hoy me siento capaz de todo gracias a este curso. Ahora voy a poder estar con mis hijos, organizarme en mi casa y ser una mujer gásfiter”.
El programa este año celebró una década de trayectoria, capacitando a más de 1.000 mujeres de la Región de Valparaíso. La iniciativa forma parte de los programas de vinculación comunitaria de Esval, que busca promover la equidad de género, el desarrollo de competencias y la generación oportunidades para mujeres de los territorios donde opera la sanitaria.











