Sudoración, nerviosismo, insomnio e incluso la cancelación de citas son algunas de las reacciones que experimentan quienes sienten miedo de ir al dentista por tratamientos. Aunque muchas veces se asocia a experiencias traumáticas o al temor al dolor, la ansiedad dental puede aparecer a cualquier edad y convertirse en una barrera para el cuidado de la salud oral.
Un tema que no pasa inadvertido entre los especialistas, quienes muchas veces deben ajustar sus formas de trabajo en beneficio del paciente y de la terapia.
Frente a este escenario, la dra. María Eugenia Carrasco, académica de la Facultad de Odontología de la U. Andrés Bello, sede Concepción, recomienda abordar el problema de manera integral, promoviendo la confianza, la comunicación y técnicas de relajación que permitan disminuir el estrés antes y durante la atención odontológica.
“El miedo es muy frecuente”, advierte la profesional, quien explica que “es más común que el paciente llegue ‘obligado’ al dentista. Cuando la visita ya es ineludible, que, por prevención, que sería lo ideal, esa espera que hacen los pacientes termina siendo cada vez más perjudicial para el pronóstico y el tratamiento, y en la mayoría de los casos es por miedo”.
Miedo heredado
Hay estudios que indican que entre un 15% y un 20% de los adultos presenta ansiedad dental importante, e incluso un porcentaje menor tiene fobia más severa. Y esto se va a diario en las consultas odontológicas, menciona Carrasco.
“En general, se observa más en mujeres, en personas jóvenes y, por cierto, en niños. También existe un ‘miedo heredado’, que los padres transmiten a sus hijos. Lo peor que pueden hacer es asustarlos con el dentista, y lamentablemente esa mala práctica todavía se ve hoy en día”, afirma la docente, quien agrega que esto se refleja en pacientes que postergan sus controles, cancelan a último minuto o llegan muy nerviosos a atenderse.
Este miedo, continua la académica de la UNAB, viene de experiencias negativas previas, tanto propias como de familiares o del círculo cercano, sobre todo en la infancia. Es común que alguien recuerde haber sentido dolor, incomodidad o pérdida de control durante un procedimiento.
Círculo vicioso
Hay otros factores que hacen evitar la consulta odontológica, tales como el miedo al dolor, el sonido de los instrumentos o el sonido de la turbina. “Incluso se asocia a terror y tortura, miedo a las agujas, la vergüenza por el estado de la boca o incluso una ansiedad general previa, que hoy en día es cada vez más frecuente”, expresa la dra. Carrasco.
Por esto, se forma así un círculo vicioso: “el paciente evita ir, su salud oral empeora, necesita tratamientos más complejos, y eso aumenta aún más el miedo y también el costo. Lo más económico y menos invasivo siempre será prevenir, no tratar”, explica la profesional.
Esta ansiedad es una de las principales razones por las que los tratamientos quedan inconclusos. “Hay pacientes que quieren seguir, pero emocionalmente se sienten sobrepasados y terminan dejándolo a medias. Por eso hoy entendemos que manejar la ansiedad no es algo secundario, sino parte fundamental del tratamiento”, añade.
Síntomas que alertan
Por lo pronto, la académica de la UNAB deja en claro que es normal sentir cierto nerviosismo antes de cualquier cita médica, sobre todo si se trata de algo desconocido, pero la situación cambia cuando dicho temor pasa a niveles extremos. Y es acá donde surge la ansiedad dental.
“Altera la rutina y empieza a afectar la conducta. Hablamos de ansiedad dental. Por ejemplo, cuando alguien no puede dormir la noche anterior, presenta gran nerviosismo o síntomas físicos como palpitaciones y sudoración, incluso antes de sentarse en el sillón. También cuando cancela repetidamente o lleva años evitando ir al dentista”, detalla.
Incluso estos pacientes presentan síntomas físicos y emocionales. “Entre los más frecuentes están la sudoración, la taquicardia, la tensión muscular y la respiración agitada. Algunos pacientes también pueden sentir náuseas o incluso llorar sin poder controlarlo”, advierte.
En su experiencia, un profesional debe acompañar, escuchar y no juzgar. “Muchas veces el paciente necesita sentir que su miedo es válido y que tiene cierto control de la situación. Yo trato de explicar cada paso en palabras simples. Como soy endodoncista, trabajo en una especialidad que suele generar bastante ansiedad, por lo que avanzo con calma, doy espacios de pausa y acordamos señales para detenernos si el paciente lo necesita”, manifiesta.
La comunicación es clave
Por ello, asegura la dra. María Eugenia Carrasco, el paciente debe comunicar su ansiedad al dentista, a la secretaria y al asistente con el objetivo de llevar el tratamiento y la consulta en buena forma.
“Eso permite que todo el equipo se adapte. También ayudan cosas simples: tratar de tener un día tranquilo, evitar el exceso de cafeína, dormir bien la noche anterior, escuchar música relajante o pedir música de su gusto durante la cita, e incluso ir acompañado si eso le da seguridad. A veces, una primera consulta solo para conversar y entender el tratamiento puede reducir mucho la ansiedad”, subraya.
“Cuando el paciente entiende lo que está pasando, sabe qué va a ocurrir y se siente escuchado, su nivel de estrés disminuye notablemente. Además, mejora la confianza, la tolerancia al tratamiento e incluso la percepción del dolor. Hoy la odontología no solo busca buenos resultados clínicos, sino también una experiencia positiva para el paciente”, añade.
Nuevas tecnologías
La música y las nuevas tecnologías son fundamentales para mejorar la experiencia del paciente en la consulta previo al trabajo del especialista. En ese sentido, María Eugenia Carrasco puntualiza que la música es un gran aliado para lograr el relajo de la persona. “Ayudan a distraer y relajar, especialmente en pacientes sensibles o en niños. Nosotros, por ejemplo, le preguntamos al paciente qué música quiere escuchar para hacer la cita más agradable”, expresó, agregando que “en mi experiencia profesional, el uso de audífonos no siempre es recomendable, porque aíslan al paciente del entorno y pueden aumentar su inseguridad”, concluye.











