Maricela Pino Directora de Escuela Obstetricia y Puericultura Universidad de Las Américas.
Días de verano, relajo, conocer gente nueva y vivir amores de temporada… pero también se genera una instancia donde aumentan los riesgos si no hay prevención, información ni autocuidado.
Durante esta estación, se intensifica la movilidad social, los encuentros casuales y las actividades recreativas, especialmente entre personas jóvenes. El verano coincide con un alza de las infecciones de transmisión sexual (ITS).
Según la Organización Mundial de la Salud, cada día más de un millón de personas entre 15 y 49 años contrae una ITS curable, muchas de las cuales no presentan síntomas. En la región de las Américas, la situación es aún más preocupante. De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), las ITS han presentado un incremento sostenido en la última década. En el caso de la sífilis, entre el 2020 y 2022, los nuevos casos aumentaron en un 30%. En Chile, según la Oficina de Vigilancia de Enfermedades Transmisibles del Departamento de Epidemiología MINSAL, la tasa de infección por gonorrea aumentó un 36% entre los años 2023-2024. Este incremento ha sido sostenido luego de la caída del 2020 debido a la pandemia.
La combinación de mayor interacción social, y baja percepción de riesgo, crea un escenario propicio para la propagación de estas infecciones. Evidencia de ello es la reciente alerta sanitaria emitida por el Hospital Regional de Talca, ante el alza sostenida de casos de sífilis que se ha mantenido desde 2018. Entre ese año y 2022, los contagios aumentaron en un 50%, especialmente en personas jóvenes, lo que hoy representa una amenaza para la salud pública.
Frente a esta realidad, resulta indispensable poner énfasis en tres pilares: el uso correcto y constante del preservativo, el testeo periódico, y el acceso oportuno a tratamiento. El preservativo sigue siendo la herramienta más eficaz para prevenir la mayoría de ITS, como el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), gonorrea o sífilis. Sin embargo, su efectividad depende del conocimiento y uso adecuado. Del mismo modo, la detección temprana mediante exámenes de laboratorio permite cortar la cadena de transmisión y asegurar el acceso a tratamientos oportunos y efectivos.
En este sentido, la Campaña Nacional de Prevención del VIH e ITS 2025–2026 busca reforzar estos mensajes, especialmente en población joven. Sin embargo, ninguna campaña puede sostenerse sin una base sólida de educación sexual integral. Hablar de prevención no es solo hablar de riesgos, sino también de derechos y de cuidado mutuo.











