Entre colmenas, naturaleza y una cálida bienvenida encabezada por las burritas Ruperta y su hija Softy, la agricultora y usuaria de INDAP Fidelina Ugarte invita a vivir una experiencia única de apiturismo en la localidad de Tapihue, comuna de Casablanca, donde los visitantes pueden conocer de cerca el mundo de las abejas, la producción de miel y el valor de la agricultura familiar campesina como motor del desarrollo rural y el turismo sustentable.
En este lugar, esta emprendedora se dedica a la producción de miel bajo la marca Colmenares Fide y al desarrollo del turismo rural apícola. Aparte de las abejas, en el predio conviven patos, ovejas, burros, caballos y una tortuga. Muchas de estas especies fueron rescatadas por Fidelina y hoy forman parte del atractivo del lugar, entregando una experiencia cercana, educativa y en plena conexión con la naturaleza.
El proyecto nació hace cerca de 15 años, cuando Fidelina decidió dejar la cosmetología para dedicarse por completo al mundo de las abejas. Un camino que no ha estado exento de dificultades, ya que coincidió con el inicio del prolongado período de escasez hídrica que afectó a la región de Valparaíso por más de una década. Sin embargo, gracias a su perseverancia, logró transformar su sueño en una realidad.
APITURISMO
Actualmente, cuenta con 65 colmenas y durante el 2025 alcanzó una cosecha cercana a los 1.200 kilos de miel. Paralelamente, durante los últimos años, amplió su oferta hacia el apiturismo, ofreciendo una experiencia de turismo experiencial y sostenible, que conecta a los visitantes con la apicultura y promueve la conservación ambiental. La actividad incluye visitas guiadas al apiario, uso de trajes de protección y la observación directa del proceso de extracción de la miel.
“El recorrido comienza con una explicación teórica sobre cómo viven y trabajan las abejas y cuál es su hábitat. Luego recorremos los jardines para reconocer las plantas que necesitan para su alimentación. Después nos ponemos el traje y vamos al apiario, donde todo lo que se explicó se ve en la práctica. Finalmente, visitamos al resto de nuestros singulares habitantes: ovejas, burras, yeguas y patos, recorriendo todo el lugar”, explica Fidelina.
El predio también cuenta con cerca de 15 hectáreas de bosque nativo, heredado de su padre (ex CORA). Gracias a diversos proyectos, Fidelina ha trabajado activamente en la restauración ecológica del lugar, multiplicando la flora nativa con la plantación de alrededor de 500 árboles de distintas especies. Parte de este trabajo fue posible gracias al proyecto GEF FAO de Restauración del Paisaje, que en 2025 la apoyó con plantas nativas, iniciativa que busca revertir la degradación de los suelos y promover prácticas sostenibles, en conjunto con el Ministerio del Medio Ambiente y CONAF.
DESAFÍO
“Mi principal desafío es crecer y ser reconocida, más que por la apicultura, por el turismo rural apícola. Quiero que las personas vengan a vivir la experiencia, que se sientan cómodas, acogidas y en contacto con la naturaleza”, señala la emprendedora.
Agrega que “poco a poco he ido avanzando en este rubro y creo que he desarrollado todos los subproductos que se pueden obtener de la colmena. Ahora quiero fomentar el cuidado de las abejas, proteger su medio ambiente, asegurar su alimentación, el acceso al agua y un hábitat tranquilo para producir una buena miel”.
Uno de los apoyos constantes para el desarrollo de este emprendimiento ha sido a través de distintos programas de INDAP, entre ellos las asesorías técnicas del Prodesal de Casablanca. Entre los proyectos adjudicados se cuentan el establecimiento de colmenas, la construcción de un pozo, la regularización de derechos de agua y cambios de puntos de captación ante la DGA. Asimismo, ha contado con apoyo para la instalación de energías renovables no convencionales (paneles solares) asociadas al riego, implementación de riego tecnificado y acceso a créditos. Además, Fidelina participa activamente en ferias agrícolas locales y en el Mercado Campesino Itinerante de INDAP, donde sus productos son altamente valorados por el público.
“Historias como la de Fidelina reflejan el sentido del trabajo que realizamos como INDAP: acompañar a las y los agricultores para que puedan diversificar sus actividades, innovar y generar ingresos de manera sostenible. El apiturismo no solo pone en valor la apicultura y el trabajo de las abejas, sino que también contribuye a la educación ambiental, al cuidado del territorio y al desarrollo del turismo rural, fortaleciendo la economía local y la autonomía de las familias campesinas”, precisó el director regional de INDAP, Sergio Valladares.











